miércoles, 10 de febrero de 2016

Que significa pobreza cero. 

Lic Jorge A. Benedetti

http://www.lanoticiaweb.com.ar/noticia/41716/que-significa-pobreza-cero

Cuando muchos escuchamos en estos días hablar de “pobreza cero”, nos preguntamos si se trata de terminar con la pobreza o de eliminar a los pobres. Y esta no es una suposición trasnochada. Si observamos el creciente grado de exclusión que genera la economía mundial y el fenómeno de “descarte” del que habla en forma sistemática el papa Francisco, esta posibilidad (el descarte, es decir la eliminación de los pobres) no parece descabellada.

La “ceocracia”

La Argentina está viviendo un proceso que en términos geopolíticos y doctrinarios, podríamos definir como el alejamiento de las políticas del MERCOSUR-CELAC y nuestro reingreso a las políticas del “mundo occidental”, dominadas por lo que los especialistas califican como un capitalismo salvaje, o como un mundo donde la economía prima sobre lo político y donde el sistema financiero, usurario, especulativo, del comercio de la guerra y del blanqueo del dinero negro, constituyen el motor de la economía.
En un mundo donde lo simbólico adquiere un carácter central, la vuelta a la Argentina de los 90, está signada por la presencia del presidente de la Nación, acompañado por sus ministros, en la cumbre de los poderosos en Davos, como lo habían hecho Menem, De la Rúa y Cavallo.
Este reingreso se da con la aparición en la Argentina de una nueva clase dirigente, constituida por los ejecutivos principales de los grandes grupos económicos nacionales y trasnacionales (que muchos se enamoran por denominar con el termino anglosajón de “CEOs”, por eso se habla de la “ceocracia”).
No podemos dejar de destacar que la mayor crisis financiera de este siglo (y de mucho tiempo más), la denominada “crisis del 2008”, fue originada por el estallido de la “burbuja inmobiliaria” en los EE.UU., lo que repercutió en todo el mundo, especialmente en Europa Occidental (y que prácticamente no tuvo efectos en nuestro país) pero las consecuencias de esta crisis aun hoy perduran. En ese momento quedó claro el perverso papel que les cupo a los “CEO” de las principales compañías, los que fueron doblemente responsables de la crisis.
Hagamos un paréntesis. La economía clásica hablaba de propietarios y trabajadores, los ejecutivos o burócratas surgidos en los últimos tiempos (los “CEOs”) no son ni propietarios, ni trabajadores, sino que constituyen un sector o grupo de intermediarios, que – como ha quedado demostrado – procuran obtener el mayor rédito posible para ellos mismos, con independencia de si las empresas dan o no ganancias (o pérdidas) y si los trabajadores, usuarios o consumidores, pueden sobrevivir a los efectos de las políticas y crisis por ellos generadas.
Decimos que estos “CEOs” fueron doblemente responsables, en primer lugar por el manejo irracional de los activos y procedimientos y en segundo, por las desmesuradas remuneraciones que ellos mismos se impusieron, para nada ligadas a los resultados – tanto de las empresas como de la comunidad – sino en función de los parámetros por ellos establecidos en la mencionada burbuja.
Volviendo a la situación actual de nuestro país, destaquemos que en forma bastante impensada (para el grueso de la población), este colectivo de ejecutivos principales se ha hecho cargo del gobierno, desde la jefatura del gabinete nacional, hasta los ministerios, secretarias, dependencias, organismos y empresas del Estado, en la idea de que estos ámbitos deben conducirse con las pautas de las empresas privadas por encima de los criterios sociales (y/o del bien común).
Estos ejecutivos han sido educados, no en los términos clásicos, los que hacían centro desde la cultura general a una formación integral con una especialización determinada, sino que lo han sido en términos de “manejo y administración de recursos”. Su formación se ha realizado en general en “modernas” universidades nacionales, surgidas después de la última dictadura y en particular en los 90 (algunas inclusive denominadas “católicas”), de carácter privado y otras extranjeras. Este nuevo sector se expresa con un lenguaje técnico “neutro” y su discurso
está totalmente alejado de su práctica, sin que ninguna limitación ética los ponga en conflicto ni para sonrojarse brevemente, es decir, no son morales ni inmorales, son “amorales”. Afirman lo que van a hacer, sabiendo que los resultados serán totalmente contrarios a lo proclamado, todo sin ningún prurito. Hacen culto a “la eficiencia” y hoy trabajan para Macri, pero podrían hacerlo para cualquier otro y como son impiadosos, pueden ejecutar las tareas más crueles, desde cerrar una fabrica hasta declarar a una región - o inclusive a una provincia - como “inviable”.
La primera pregunta que vale la pena realizarse es saber cómo es posible que estas personas, que vienen de cobrar cientos de miles de dólares en forma anual en sus empresas de origen, se incorporen a la plantilla del Estado para recibir remuneraciones del orden de los 5.000 dólares mensuales. Un caso paradigmático es el de la nueva titular de Aerolíneas Argentinas, quien había sido designada como la principal ejecutiva de la multinacional automotriz General Motors, para hacerse cargo de los emprendimientos en China, con una remuneración estimada en varios millones de dólares anuales, monto que se vería considerablemente reducido, en una cifra millonaria en dólares, al aceptar su puesto en la línea de bandera nacional.
Claves de la lucha contra la pobreza
Si quisiéramos resumir brevemente las claves de un combate real contra la pobreza podríamos manifestar que estas son:
a- Alcanzar una redistribución progresiva de los bienes, o sea formular políticas discriminatorias a favor de la transferencia de riquezas hacia los sectores más pobres de la población.
b- Fomentar fuertemente el empleo, a fin de evitar que la desocupación se convierta en un mecanismo de “disciplinamiento social” y un instrumento de una política salarial “a la baja”.
c- Dar un fuerte impulso a las “políticas compensatorias”, como ser la elevación real de la Asignación Universal por Hijo, el subsidio a las tarifas de los sectores de menores recursos, el fomento de planes de inclusión laboral, de “precios cuidados”, etc.
d- Descartar la utilización de la represión sobre la protesta social.
Analicemos las medidas del gobierno de Macri y su relación con estos aspectos.
- Redistribución de las riquezas: Si bien no contamos con estadísticas confiables, ni colectivamente aceptadas, podemos suponer que la inflación de enero a noviembre del año 2015 estuvo – como mínimo - en el orden del 20% y – sin lugar a dudas - en el tiempo que fue desde los últimos días de noviembre al 31 de diciembre, hubo un aumento real, en particular de la “canasta básica” alimentaría, del orden del 20% (Algunas consultoras hablan de un 5% “de inflación” porque realizan promedios y - como mecanismo de trabajo - trasladan a varios meses los efectos de los aumentos, pero si medimos “de punta a punta” los aumento reales, el número indicado es el más cercano al que se verifica en las góndolas).
Es decir que la inflación efectiva anual estuvo en el orden del 44% (20% más 20% acumulativo) o más. Frente a esto, las paritarias, que tendrán en promedio 4 meses de diferencia, con una pérdida real del salario irrecuperable, oscilarán entre un 25% (pretendido por el gobierno) y un 30% (como máximo), mientras que los dirigentes sindicales hablan de un piso del 30% y de un techo del 35%. Esto significa que el salario real perderá entre un 20% (lo más probable) y un 10% (siendo muy optimistas y sólo en algunos pocos gremios), lo que significa que aquellos trabajadores (y sus familias) que estaban fuera - pero cercanos al límite de la pobreza hacia arriba - caerán en ella y aquellos que estaban “pegados” al límite inferior dejarán de ser pobres para pasar a ser indigentes. Es de destacar que la trasferencia de ingresos hacia el sector exportador y agropecuario (6 grandes grupos y a lo sumo 70.000 productores) fue del orden del 50%, mientras que el sector financiero – que se había posicionado en dólares - tuvo un ganancia cercana a ese porcentaje. Por su parte la largamente anunciada eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios de los trabajadores mejor remunerados no ha sido adoptada y nada indica que lo sea a corto plazo.
- Fomento del empleo: Hasta el momento no hubo ninguna medida, ni anuncio de plan alguno para mejorar las condiciones de empleo. Por el contrario – justificados o no – hubo una considerable cantidad de despidos en la administración pública nacional, provincial y/o municipal. Según la CTA el número de despedidos alcanzaba a 18.000 (esta cifra ya fue superada), mientras que UPCN, indica que la cantidad podría trepar a 65.000 empleados.
En el sector privado la situación de Cresta Roja - que ya venía arrastrando problemas desde el gobierno anterior - pone en peligro la estabilidad laboral de 1.300 trabajadores y hubo 120 despidos en Cerámica San Lorenzo. A esto hay que sumarle los 350 trabajadores de Sol Líneas Aéreas y las 400 suspensiones que implementó la fábrica de Alfajores Havanna, entre muchos otros.
El fantasma del desempleo atemoriza a trabajadores de todo el país. Uno de los sectores con mayor preocupación es el de la construcción. En Chaco, la UOCRA alertó sobre la pérdida de más de 14 mil puestos de empleo en la provincia debido a la paralización de obras financiadas con aportes nacionales.
La baja en el precio internacional del petróleo está generando una gran preocupación en provincias petroleras como Santa Cruz, Neuquén y muy especialmente en Chubut, donde por el plan de desinversión de Tecpetrol se perderían 500 puestos de trabajo. Es de destacar que cuando los trabajadores amenazaron con efectuar una huelga, Aranguren (ministro de Energía, ex CEO de Shell) declaró que frente al paro el gobierno decidiría la importación de petróleo, lo que irritó no sólo a los trabajadores sino a las autoridades de la provincia. El sector frutícola, a pesar de la disminución en las retenciones y la devaluación, registró despidos en Río Negro. Mientras que las actividades más afectadas por las cesantías, suspensiones y recortes salariales son la metalmecánica, automotriz, industria frigorífica y la construcción.
De todas maneras lo más preocupante son las declaraciones del ministro de Economía, quien afirmó que las paritarias deben estar condicionadas por el mantenimiento del nivel de empleo, mientras que el ministro de Trabajo, afirma que los aumentos deben estar vinculados a “la productividad” (esto significa aumentar la producción y la rentabilidad empresarial, como único mecanismo de alcanzar una compensación sobre los salarios frente al aumento de los precios).
Así mientras un notable personaje de los 90, Funes de Rioja, dirigente de la COPAL (alimentos), manifestó que “de ninguna manera” se retrotraerían los precios a los valores del 30 de noviembre (fecha en la cual ya se habían producido considerables aumentos) ante la pretensión de recuperar el valor de los salarios, el gobierno y los sectores concentrados de la economía amenazan con despidos. De esta manera los grandes grupos obtienen su anhelado deseo: lograr una importante reducción del salario real.
Es decir si se utiliza el desempleo como mecanismo para bajar los salarios, ¿Cómo se alcanza la reducción de la pobreza?
- Impulso a las políticas compensatorias: Si específicamente tomamos el caso de las jubilaciones, la Asignación Universal por hijo y las otras asignaciones familiares, el gobierno anunció – para marzo – un aumento del orden del 15%, lo que hará que la pérdida real de ingresos esté en el orden del 30%, implicando la inevitable salida de la franja de la pobreza de una inmensa cantidad de jubilados y otros sectores, los que caerán inevitablemente en la línea de la indigencia. (Sólo a título comparativo y con una inflación anual menor, consideremos que las asignaciones tuvieron un aumento del 40% en el año 2014 y de un 30% en el 2015, mientras que en este último año, los aumentos de las jubilaciones estuvieron en un monto superior al 33% (12,49% más 18,26%).
Paralelamente se ha dispuesto una notable reducción de los subsidios sobre las tarifas de los servicios públicos, hasta su total eliminación, sin dudas esto significará una pérdida del nivel de ingresos de los trabajadores, aumentando la brecha entre los más ricos y los más pobres y provocando el efecto antes descripto, el ingreso a la pobreza de sectores medios y a la indigencia de sectores pobres.
Destaquemos por último la situación de los “precios cuidados”, programa que indicaba precios testigos y permitía moderar la suba de los artículos incluidos. Al reducirse considerablemente los productos comprendidos en el programa, se produjeron en éstos aumentos del 60% según informa el diario Clarín.
- Represión de la protesta social: Cuando nos habíamos desacostumbrado vuelven a nuestro país represiones sobre la protesta de los trabajadores como las que se observan – por ejemplo en Chile – y en muy poco tiempo, hemos presenciado la brutal represión sobre los trabadores de Cresta Roja, igual mecanismo contra los municipales en la ciudad de La Plata y la escandalosa detención de la dirigente Milagros Sala en Jujuy. No vamos a abundar sobre el tema, pero la represión sobre los sectores que reclaman ante la posibilidad de caer en la indigencia, poco ayuda a alcanzar el proclamado objetivo de pobreza cero.
Combatir la pobreza o eliminar a los pobres: En esto días el papa Francisco propuso formar un nuevo “humanismo del trabajo”, donde el centro de todo debe ser el hombre y no el lucro, donde la economía debe "servir al hombre" y no "servirse del hombre". y al mismo tiempo recordó que en la actualidad hay personas que quisieran trabajar pero “no lo logran”. Estos “son los nuevos excluidos de nuestro tiempo y son privados de su dignidad”, afirmó.
Mientras que en su mensaje al Foro de Davos exhortó a los concurrente (entre otros el presidente argentino) para que ¡No se olviden de los pobres!
Hemos destacado que resultaba necesario que el gobierno argentino retome el vínculo con el papa Francisco, pues esto significaría poner en el centro del debate las verdaderas claves de la lucha contra la pobreza: remuneración justa, justicia social, tierra, techo y trabajo, es decir los verdaderos instrumentos para una Argentina y un mundo mejor. Anhelamos que se haga realidad un verdadero combate para eliminar la pobreza, la inmensa mayoría de los argentinos está dispuesta a colaborar, sólo hace falta que las autoridades estén decididas a estar mostrar coherencia entre el discurso y la vida.

lunes, 1 de febrero de 2016

Encuentro Compromiso Padre Mujica

Compartimos con los compañeros del Compromiso Padre Mugica, su encuentro de formación, del 29 al 31 de enero, en el Predio Manzanares de Villa Bosch, Buenos aires, Argentina.



La primera charla fue con Delia Giovanola, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, quién recientemente recuperó su nieto.





Delia, Eduardo y Alejandro


El sábado a la siesta, después de una mañana de trabajo interno, conversamos con la conducción del ACA (Acción Católica Argentina) sobre su visión del compromiso.




Luego, la exposición del Lic Jorge Benedetti sobre "Latinoamérica y el nuevo orden mundial".




Continuamos con Tierra, Techo y Trabajo. Encuentro de Francisco con los Movimientos Populares, con Eduardo Valdez, ex embajador argentino en Roma.




Y la Mesa Política, con Gabriel Katopodis, intendente de San Martín y Leonardo Grosso del Evita.



El domingo recibimos a Fray Jorge Peixoto, cura villero de San Martín, promotor de los movimientos populares.




 Jorge Benedetti, Jorge Peixoto y Eve Kloster.



jueves, 7 de enero de 2016

Este es el innovador “vídeo del Papa” que está causando sensación

Este es el innovador “vídeo del Papa” que está causando sensación

En un videomensaje, con intervenciones de otros líderes religiosos

El Papa aboga por el diálogo y la paz entre religiones

"Confío en vos para difundir diálogo sincero", ha dicho Francisco


 La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes. Esto debería provocar un diálogo 
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Videomensaje del Papa sobre las religiones

  • Videomensaje del Papa sobre las religiones
El papa Francisco llamó hoy a entablar "un diálogo entre religiones" para lograr "frutos de paz y de justicia" en un inédito videomensaje, en el que señaló que la "única certeza" reside en que "todos somos hijos de Dios".
"La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes. Esto debería provocar un diálogo entre las religiones. No debemos dejar de orar por él y colaborar con quienes piensan distinto", señaló el pontífice en la grabación, rodada en español.
"Muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan a Dios o encuentran a Dios de diversa manera. En esta multitud, en este abanico de religiones hay una sola certeza que tenemos para todo: todos somos hijos de Dios", dijo.
Francisco concluyó el vídeo pidiendo la oración de los creyentes que impulse el diálogo entre religiones y se alcance la paz. "Confío en vos para difundir mi petición de este mes. Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones conlleve frutos de paz y de justicia. Confío en tu oración", señaló.
La grabación, de minuto y medio de duración, muestra al papa argentino sentado frente a un escritorio bajo una tenue iluminación y hablando ante la cámara en su lengua materna, si bien el vídeo ha sido subtitulado a diez idiomas.
Jorge Bergoglio aparece en distintos momentos de su pontificado que han estado vinculados con el tema del diálogo entre religiones, como su visita a Tierra Santa en mayo de 2014.
El mensaje del pontífice se intercala con la presencia de otros líderes espirituales que manifiestan, también en español, su creencia en "Dios" y en el "amor", como la religiosa budista Rinchen Khandro, el rabino Daniel Goldman, el sacerdote católico Guillermo Marcó y el dirigente islámico Omar Abboud.
El vídeo concluye con la imagen de los objetos de veneración de las diferentes religiones, como la "menorá" judía, el rosario cristiano o el "tasbih" o rosario musulmán.

sábado, 2 de enero de 2016

¡ TODO POR LA PAZ ! ¡ NADA GANAN LOS PUEBLOS CON LA GUERRA ! NEUTRALIDAD ANTE LOS CONFLICTOS DE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL. PACIFISMO ACTIVO: JUSTICIA SOCIAL

TEXTO COMPLETO: Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2016


https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-mensaje-del-papa-francisco-para-la-jornada-mundial-de-la-paz-2016-55084/

Papa Francisco / Foto: Bohumil Petrik (ACI Prensa)
VATICANO, 15 Dic. 15 / 11:09 am (ACI/EWTN Noticias).- Este martes la Santa Sede presentó el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2016, titulado ''Vence la indiferencia y conquista la paz''. El texto del Pontífice tiene fecha 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María y día de la apertura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.
La Jornada Mundial de la Paz se celebrará el 1 de enero de 2016. El texto completo es el siguiente:
1.Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona.
Al comienzo del nuevo año, quisiera acompañar con esta profunda convicción los mejores deseos de abundantes bendiciones y de paz, en el signo de la esperanza, para el futuro de cada hombre y cada mujer, de cada familia, pueblo y nación del mundo, así como para los Jefes de Estado y de Gobierno y de los Responsables de las religiones. Por tanto, no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.
Custodiar las razones de la esperanza
2.Las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una ''tercera guerra mundial en fases''. Pero algunos acontecimientos de los años pasados y del año apenas concluido me invitan, en la perspectiva del nuevo año, a renovar la exhortación a no perder la esperanza en la capacidad del hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia. Los acontecimientos a los que me refiero representan la capacidad de la humanidad de actuar con solidariedad, más allá de los intereses individualistas, de la apatía y de la indiferencia ante las situaciones críticas.
Quisiera recordar entre dichos acontecimientos el esfuerzo realizado para favorecer el encuentro de los líderes mundiales en el ámbito de la COP 21, con la finalidad de buscar nuevas vías para afrontar los cambios climáticos y proteger el bienestar de la Tierra, nuestra casa común. Esto nos remite a dos eventos precedentes de carácter global: La Conferencia Mundial de Addis Abeba para recoger fondos con el objetivo de un desarrollo sostenible del mundo, y la adopción por parte de las Naciones Unidas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con el objetivo de asegurar para ese año una existencia más digna para todos, sobre todo para las poblaciones pobres del planeta.
El año 2015 ha sido también especial para la Iglesia, al haberse celebrado el 50 aniversario de la publicación de dos documentos del Concilio Vaticano II que expresan de modo muy elocuente el sentido de solidaridad de la Iglesia con el mundo. El papa Juan XXIII, al inicio del Concilio, quiso abrir de par en par las ventanas de la Iglesia para que fuese más abierta la comunicación entre ella y el mundo. Los dos documentos, Nostra aetate y Gaudium et spes, son expresiones emblemáticas de la nueva relación de diálogo, solidaridad y acompañamiento que la Iglesia pretendía introducir en la humanidad. En la Declaración Nostra aetate, la Iglesia ha sido llamada a abrirse al diálogo con las expresiones religiosas no cristianas. En la Constitución pastoral Gaudium et spes, desde el momento que ''los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo'', la Iglesia deseaba instaurar un diálogo con la familia humana sobre los problemas del mundo, como signo de solidaridad y de respetuoso afecto.
En esta misma perspectiva, con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de ''perdonar y de dar'', de abrirse ''a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea'', sin caer ''en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye''.
Hay muchas razones para creer en la capacidad de la humanidad que actúa conjuntamente en solidaridad, en el reconocimiento de la propia interconexión e interdependencia, preocupándose por los miembros más frágiles y la protección del bien común. Esta actitud de corresponsabilidad solidaria está en la raíz de la vocación fundamental a la fraternidad y a la vida común. La dignidad y las relaciones interpersonales nos constituyen como seres humanos, queridos por Dios a su imagen y semejanza. Como creaturas dotadas de inalienable dignidad, nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidariedad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz.
Algunas formas de indiferencia
3.Es cierto que la actitud del indiferente, de quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, de quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás, caracteriza una tipología humana bastante difundida y presente en cada época de la historia. Pero en nuestros días, esta tipología ha superado decididamente el ámbito individual para asumir una dimensión global y producir el fenómeno de la ''globalización de la indiferencia''.
La primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado. Esto es uno de los graves efectos de un falso humanismo y del materialismo práctico, combinados con un pensamiento relativista y nihilista. El hombre piensa ser el autor de sí mismo, de la propia vida y de la sociedad; se siente autosuficiente; busca no sólo reemplazar a Dios, sino prescindir completamente de él. Por consiguiente, cree que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, y pretende tener sólo derechos. Contra esta autocomprensión errónea de la persona, Benedicto XVI recordaba que ni el hombre ni su desarrollo son capaces de darse su significado último por sí mismo; y, precedentemente, Pablo VI había afirmado que ''no hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre a lo Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana''.
La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo. Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario. Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas. ''Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una ''educación'' que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes''.
La indiferencia se manifiesta en otros casos como falta de atención ante la realidad circunstante, especialmente la más lejana. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre. Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete. ''Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien''.
Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado. Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás, por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa.
En estos y en otros casos, la indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación.
La paz amenazada por la indiferencia globalizada
4. La indiferencia ante Dios supera la esfera íntima y espiritual de cada persona y alcanza a la esfera pública y social. Como afirmaba Benedicto XVI, ''existe un vínculo íntimo entre la glorificación de Dios y la paz de los hombres sobre la tierra''. En efecto, ''sin una apertura a la trascendencia, el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz''. El olvido y la negación de Dios, que llevan al hombre a no reconocer alguna norma por encima de sí y a tomar solamente a sí mismo como norma, han producido crueldad y violencia sin medida.
En el plano individual y comunitario, la indiferencia ante el prójimo, hija de la indiferencia ante Dios, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social, los cuales, a su vez, pueden conducir a conflictos o, en todo caso, generar un clima de insatisfacción que corre el riesgo de terminar, antes o después, en violencia e inseguridad.
En este sentido la indiferencia, y la despreocupación que se deriva, constituyen una grave falta al deber que tiene cada persona de contribuir, en la medida de sus capacidades y del papel que desempeña en la sociedad, al bien común, de modo particular a la paz, que es uno de los bienes más preciosos de la humanidad.
Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad, a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, favorece, y a veces justifica, actuaciones y políticas que terminan por constituir amenazas a la paz. Dicha actitud de indiferencia puede llegar también a justificar algunas políticas económicas deplorables, premonitoras de injusticias, divisiones y violencias, con vistas a conseguir el bienestar propio o el de la nación. En efecto, no es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros. Cuando las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementares, como el alimento, el agua, la asistencia sanitaria o el trabajo, se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza.
Además, la indiferencia respecto al ambiente natural, favoreciendo la deforestación, la contaminación y las catástrofes naturales que desarraigan comunidades enteras de su ambiente de vida, forzándolas a la precariedad y a la inseguridad, crea nuevas pobrezas, nuevas situaciones de injusticia de consecuencias a menudo nefastas en términos de seguridad y de paz social.¿Cuántas guerras ha habido y cuántas se combatirán aún a causa de la falta de recursos o para satisfacer a la insaciable demanda de recursos naturales?
De la indiferencia a la misericordia: la conversión del corazón
5. Hace un año, en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz ''no más esclavos, sino hermanos'', me referí al primer icono bíblico de la fraternidad humana, la de Caín y Abel , y lo hice para llamar la atención sobre el modo en que fue traicionada esta primera fraternidad. Caín y Abel son hermanos. Provienen los dos del mismo vientre, son iguales en dignidad, y creados a imagen y semejanza de Dios; pero su fraternidad creacional se rompe. ''Caín, además de no soportar a su hermano Abel, lo mata por envidia cometiendo el primer fratricidio''. El fratricidio se convierte en paradigma de la traición, y el rechazo por parte de Caín a la fraternidad de Abel es la primera ruptura de las relaciones de hermandad, solidaridad y respeto mutuo.
Dios interviene entonces para llamar al hombre a la responsabilidad ante su semejante, como hizo con Adán y Eva, los primeros padres, cuando rompieron la comunión con el Creador. ''El Señor dijo a Caín: ''Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: ''No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?''. El Señor le replicó: ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo''.
Caín dice que no sabe lo que le ha sucedido a su hermano, dice que no es su guardián. No se siente responsable de su vida, de su suerte. No se siente implicado. Es indiferente ante su hermano, a pesar de que ambos estén unidos por el mismo origen. ¡Qué tristeza! ¡Qué drama fraterno, familiar, humano! Esta es la primera manifestación de la indiferencia entre hermanos. En cambio, Dios no es indiferente: la sangre de Abel tiene gran valor ante sus ojos y pide a Caín que rinda cuentas de ella. Por tanto, Dios se revela desde el inicio de la humanidad como Aquel que se interesa por la suerte del hombre. Cuando más tarde los hijos de Israel están bajo la esclavitud en Egipto, Dios interviene nuevamente. Dice a Moisés: ''He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a liberarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel''. Es importante destacar los verbos que describen la intervención de Dios: Él ve, oye, conoce, baja, libera. Dios no es indiferente. Está atento y actúa.
Del mismo modo, Dios, en su Hijo Jesús, ha bajado entre los hombres, se ha encarnado y se ha mostrado solidario con la humanidad en todo, menos en el pecado. Jesús se identificaba con la humanidad: ''el primogénito entre muchos hermanos'' . Él no se limitaba a enseñar a la muchedumbre, sino que se preocupaba de ella, especialmente cuando la veía hambrienta o desocupada . Su mirada no estaba dirigida solamente a los hombres, sino también a los peces del mar, a las aves del cielo, a las plantas y a los árboles, pequeños y grandes: abrazaba a toda la creación. Ciertamente, él ve, pero no se limita a esto, puesto que toca a las personas, habla con ellas, actúa en su favor y hace el bien a quien se encuentra en necesidad. No sólo, sino que se deja conmover y llora . Y actúa para poner fin al sufrimiento, a la tristeza, a la miseria y a la muerte.
Jesús nos enseña a ser misericordiosos como el Padre. En la parábola del buen samaritano denuncia la omisión de ayuda frente a la urgente necesidad de los semejantes: ''lo vio y pasó de largo'' . De la misma manera, mediante este ejemplo, invita a sus oyentes, y en particular a sus discípulos, a que aprendan a detenerse ante los sufrimientos de este mundo para aliviarlos, ante las heridas de los demás para curarlas, con los medios que tengan, comenzando por el propio tiempo, a pesar de tantas ocupaciones. En efecto, la indiferencia busca a menudo pretextos: el cumplimiento de los preceptos rituales, la cantidad de cosas que hay que hacer, los antagonismos que nos alejan los unos de los otros, los prejuicios de todo tipo que nos impiden hacernos prójimo.
La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego. Jesús nos advierte: el amor a los demás —los extranjeros, los enfermos, los encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. De esto depende nuestro destino eterno. No es de extrañar que el apóstol Pablo invite a los cristianos de Roma a alegrarse con los que se alegran y a llorar con los que lloran, o que aconseje a los de Corinto organizar colectas como signo de solidaridad con los miembros de la Iglesia que sufren. Y san Juan escribe: ''Si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?''.
Por eso ''es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. La primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo. De este amor, que llega hasta el perdón y al don de sí, la Iglesia se hace sierva y mediadora ante los hombres. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia''.
También nosotros estamos llamados a que el amor, la compasión, la misericordia y la solidaridad sean nuestro verdadero programa de vida, un estilo de comportamiento en nuestras relaciones de los unos con los otros. Esto pide la conversión del corazón: que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de abrirse a los otros con auténtica solidaridad. Esta es mucho más que un ''sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas''. La solidaridad ''es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos'', porque la compasión surge de la fraternidad.
Así entendida, la solidaridad constituye la actitud moral y social que mejor responde a la toma de conciencia de las heridas de nuestro tiempo y de la innegable interdependencia que aumenta cada vez más, especialmente en un mundo globalizado, entre la vida de la persona y de su comunidad en un determinado lugar, así como la de los demás hombres y mujeres del resto del mundo.
Promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia
La solidaridad como virtud moral y actitud social, fruto de la conversión personal, exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formativas.
En primer lugar me dirijo a las familias, llamadas a una misión educativa primaria e imprescindible. Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos.
Los educadores y los formadores que, en la escuela o en los diferentes centros de asociación infantil y juvenil, tienen la ardua tarea de educar a los niños y jóvenes, están llamados a tomar conciencia de que su responsabilidad tiene que ver con las dimensiones morales, espirituales y sociales de la persona. Los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia. Dirigiéndose a los responsables de las instituciones que tienen responsabilidades educativas, Benedicto XVI afirmaba: ''Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a los hermanos. Que enseñe a gustar la alegría que brota de vivir día a día la caridad y la compasión por el prójimo, y de participar activamente en la construcción de una sociedad más humana y fraterna''.
Quienes se dedican al mundo de la cultura y de los medios de comunicación social tienen también una responsabilidad en el campo de la educación y la formación, especialmente en la sociedad contemporánea, en la que el acceso a los instrumentos de formación y de comunicación está cada vez más extendido. Su cometido es sobre todo el de ponerse al servicio de la verdad y no de intereses particulares. En efecto, los medios de comunicación ''no sólo informan, sino que también forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes. Es importante tener presente que los lazos entre educación y comunicación son muy estrechos: en efecto, la educación se produce mediante la comunicación, que influye positiva o negativamente en la formación de la persona''. Quienes se ocupan de la cultura y los medios deberían también vigilar para que el modo en el que se obtienen y se difunden las informaciones sea siempre jurídicamente y moralmente lícito.
La paz: fruto de una cultura de solidariedad, misericordia y compasión
7.Conscientes de la amenaza de la globalización de la indiferencia, no podemos dejar de reconocer que, en el escenario descrito anteriormente, se dan también numerosas iniciativas y acciones positivas que testimonian la compasión, la misericordia y la solidaridad de las que el hombre es capaz.
Quisiera recordar algunos ejemplos de actuaciones loables, que demuestran cómo cada uno puede vencer la indiferencia si no aparta la mirada de su prójimo, y que constituyen buenas prácticas en el camino hacia una sociedad más humana.
Hay muchas organizaciones no gubernativas y asociaciones caritativas dentro de la Iglesia, y fuera de ella, cuyos miembros, con ocasión de epidemias, calamidades o conflictos armados, afrontan fatigas y peligros para cuidar a los heridos y enfermos, como también para enterrar a los difuntos. Junto a ellos, deseo mencionar a las personas y a las asociaciones que ayudan a los emigrantes que atraviesan desiertos y surcan los mares en busca de mejores condiciones de vida. Estas acciones son obras de misericordia, corporales y espirituales, sobre las que seremos juzgados al término de nuestra vida.
Me dirijo también a los periodistas y fotógrafos que informan a la opinión pública sobre las situaciones difíciles que interpelan las conciencias, y a los que se baten en defensa de los derechos humanos, sobre todo de las minorías étnicas y religiosas, de los pueblos indígenas, de las mujeres y de los niños, así como de todos aquellos que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Entre ellos hay también muchos sacerdotes y misioneros que, como buenos pastores, permanecen junto a sus fieles y los sostienen a pesar de los peligros y dificultades, de modo particular durante los conflictos armados.
Además, numerosas familias, en medio de tantas dificultades laborales y sociales, se esfuerzan concretamente en educar a sus hijos ''contracorriente'', con tantos sacrificios, en los valores de la solidaridad, la compasión y la fraternidad. Muchas familias abren sus corazones y sus casas a quien tiene necesidad, como los refugiados y los emigrantes. Deseo agradecer particularmente a todas las personas, las familias, las parroquias, las comunidades religiosas, los monasterios y los santuarios, que han respondido rápidamente a mi llamamiento a acoger una familia de refugiados.
Por último, deseo mencionar a los jóvenes que se unen para realizar proyectos de solidaridad, y a todos aquellos que abren sus manos para ayudar al prójimo necesitado en sus ciudades, en su país o en otras regiones del mundo. Quiero agradecer y animar a todos aquellos que se trabajan en acciones de este tipo, aunque no se les dé publicidad: su hambre y sed de justicia será saciada, su misericordia hará que encuentren misericordia y, como trabajadores de la paz, serán llamados hijos de Dios .
La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia
8.En el espíritu del Jubileo de la Misericordia, cada uno está llamado a reconocer cómo se manifiesta la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo.
Los Estados están llamados también a hacer gestos concretos, actos de valentía para con las personas más frágiles de su sociedad, como los encarcelados, los emigrantes, los desempleados y los enfermos.
Por lo que se refiere a los detenidos, en muchos casos es urgente que se adopten medidas concretas para mejorar las condiciones de vida en las cárceles, con una atención especial para quienes están detenidos en espera de juicio, teniendo en cuenta la finalidad reeducativa de la sanción penal y evaluando la posibilidad de introducir en las legislaciones nacionales penas alternativas a la prisión. En este contexto, deseo renovar el llamamiento a las autoridades estatales para abolir la pena de muerte allí donde está todavía en vigor, y considerar la posibilidad de una amnistía.
Respecto a los emigrantes, quisiera dirigir una invitación a repensar las legislaciones sobre los emigrantes, para que estén inspiradas en la voluntad de acogida, en el respeto de los recíprocos deberes y responsabilidades, y puedan facilitar la integración de los emigrantes. En esta perspectiva, se debería prestar una atención especial a las condiciones de residencia de los emigrantes, recordando que la clandestinidad corre el riesgo de arrastrarles a la criminalidad.
Deseo, además, en este Año jubilar, formular un llamamiento urgente a los responsables de los Estados para hacer gestos concretos en favor de nuestros hermanos y hermanas que sufren por la falta de trabajo, tierra y techo. Pienso en la creación de puestos de trabajo digno para afrontar la herida social de la desocupación, que afecta a un gran número de familias y de jóvenes y tiene consecuencias gravísimas sobre toda la sociedad. La falta de trabajo incide gravemente en el sentido de dignidad y en la esperanza, y puede ser compensada sólo parcialmente por los subsidios, si bien necesarios, destinados a los desempleados y a sus familias. Una atención especial debería ser dedicada a las mujeres —desgraciadamente todavía discriminadas en el campo del trabajo— y a algunas categorías de trabajadores, cuyas condiciones son precarias o peligrosas y cuyas retribuciones no son adecuadas a la importancia de su misión social.
Por último, quisiera invitar a realizar acciones eficaces para mejorar las condiciones de vida de los enfermos, garantizando a todos el acceso a los tratamientos médicos y a los medicamentos indispensables para la vida, incluida la posibilidad de atención domiciliaria.
Los responsables de los Estados, dirigiendo la mirada más allá de las propias fronteras, también están llamados e invitados a renovar sus relaciones con otros pueblos, permitiendo a todos una efectiva participación e inclusión en la vida de la comunidad internacional, para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones.
En esta perspectiva, deseo dirigir un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para la adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer.
Confío estas reflexiones, junto con los mejores deseos para el nuevo año, a la intercesión de María Santísima, Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que nos obtenga de su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, el cumplimento de nuestras súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano en favor de un mundo fraterno y solidario''.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Reunión GF en Rosario 12/12/2015

REUNIÓN DE GENERACIÓN FRANCISCO EN ROSARIO

El encuentro comenzó con una charla previa informal entre los que llegamos el día viernes.
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Continuamos comiendo en la costanera y luego nos sacamos unas fotos en el Monumento a la Bandera Nacional.






El sábado, en Casa Paraguaya, comenzamos la reunión con compañeros de las Provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos.-















La primera parte de la reunión estuvo dedicada al análisis de la situación internacional y nacional (algunos de los documentos previos pueden leerse en la sección Documentos de nuestra web www.generaciónfrancisco.org.ar).




El tramo final se destinó a las propuestas de trabajo en torno a varios ejes: las tres T (Tierra, Techo y Trabajo), el cuidado de la "casa común" (el medio ambiente), la lucha por la Paz ante la inminencia de la 3ra. Guerra Mundial, la promoción de "los diálogos" propuestos en "Alabado Seas" (Laudato Si), el ecumenismo y la Unidad Americana.

En todos los casos, se enfatizó la necesidad de trabajar por la organización del poder popular, como condición indispensable para alcanzar y sostener las conquistas.


Siendo el 12 la fiesta de la Virgen de Guadalupe, la reunión concluyo con el rezo de la Oración a su esposo San José:

ORACIÓN DE LA HUMILDAD A SAN JOSÉ

Enséñanos José
Cómo se es “no protagonista”.
Cómo se avanza sin pisotear.
Cómo se colabora sin imponerse.
Cómo se ama sin reclamar.
Dinos; José
Cómo se vive siendo ‘número dos’.
Cómo se hacen cosas fenomenales desde un segundo puesto.
Explícanos
Cómo se es grande sin exhibirse.
Cómo se lucha sin aplauso.
Cómo se avanza sin publicidad.
Cómo se persevera y se muere un

sin esperanza de que le hagan un homenaje.